MI HIJO SE DISTRAE CON TODO

A young boy intently writing in a classroom setting, concentrating on his task.

Quizás esta situación te resulte conocida.

Tu hijo se sienta a hacer la tarea.

Empieza.

Escucha una conversación y mira hacia otro lado.

Ve pasar a alguien y pierde el hilo.

Se pone a hablar con un compañero.

Cuando vuelve al cuaderno ya no recuerda qué estaba haciendo.

Y entonces aparece una frase:

“Mamá, yo estaba trabajando, pero ellos me distrajeron.”

Y vos pensás:

“Si pudiera sentarse solo…”
“Si los compañeros no hablaran tanto…”
“Si la maestra pudiera controlarlos…”

Es comprensible.

El ambiente influye y algunos niños tienen más dificultad que otros para sostener su atención en determinados contextos.

Pero hay algo que puede darte tranquilidad:

No necesitás eliminar todas las distracciones para empezar a ayudarlo.

Podés enseñarle qué hacer cuando descubre que se distrajo.

Y eso es lo que vamos a practicar.

Primero, cambiemos el objetivo

Nuestro objetivo no será:

❌ “Que no se distraiga.”

Eso sería muy difícil de controlar.

Nuestra nueva dirección será:

“Que empiece a darse cuenta de que se distrajo y aprenda a volver.”

Parece una diferencia pequeña.

Pero cambia completamente nuestra forma de acompañarlo.

Porque distraerse puede suceder.

Volver también puede aprenderse.

La herramienta de las 3 preguntas

La próxima vez que estés acompañando a tu hijo y observes que perdió el foco, intentá no empezar con:

“¡Concentrate!”

“¡Prestá atención!”

“¡Otra vez te distrajiste!”

Acercate y hacé estas tres preguntas.

1. ¿Dónde estaba tu atención?

No buscamos retarlo.

Queremos ayudarlo a darse cuenta.

Puede responder:

“Estaba escuchando a mi hermano.”

“Me quedé mirando por la ventana.”

“Estaba pensando en otra cosa.”

O simplemente:

“No sé.”

Está bien.

2. ¿Dónde necesitás ponerla ahora?

Ayudalo a identificar el punto concreto al que necesita regresar.

No:

❌ “En la tarea.”

Mejor:

✔️ “En leer esta consigna.”

✔️ “En resolver este cálculo.”

✔️ “En terminar esta oración.”

Cuanto más pequeño y concreto sea el próximo paso, más fácil será volver.

3. ¿Qué podés hacer para volver?

Dejalo pensar.

Puede descubrir estrategias como:

  • apartar por un momento algo que lo distrae;
  • señalar con el dedo dónde quedó;
  • releer la consigna;
  • respirar y empezar nuevamente;
  • terminar una pequeña parte antes de levantarse;
  • pedir ayuda si no comprende qué tiene que hacer.
  • Contar hasta 10.

No necesitás darle todas las respuestas.

Queremos que empiece a descubrir cuáles le funcionan a él.

Probemos juntos

Imaginemos esta situación:

Tu hijo está haciendo matemáticas y de repente empieza a mirar lo que hace su hermano.

En lugar de:

“¡Dejá de mirar para allá y concéntrate!”

probá:

—¿Dónde se fue tu atención?
—A lo que estaba haciendo mi hermano.
—¿Y dónde necesitás ponerla ahora?
—En la cuenta.
—Bien. ¿Qué podés hacer para volver?

Quizás al principio necesite tu ayuda.

Eso también forma parte del aprendizaje.

Con la práctica buscamos que esas preguntas que hoy hacés vos, poco a poco, empiece a hacérselas él mismo.

El desafío de los próximos 5 días

Durante cinco días no midas el progreso contando cuántas veces se distrajo.

Observa otra cosa:

¿Cuántas veces consiguió volver?

Podés llevar este pequeño registro:

Día 1 — Hoy consiguió volver cuando:

Día 2 — Hoy consiguió volver cuando:

Día 3 — Hoy consiguió volver cuando:

Día 4 — Hoy consiguió volver cuando:

Día 5 — Hoy consiguió volver cuando:

Y reconocerlo.

En lugar de:

“¡Viste que cuando querés podés concentrarte!”

probá:

“Vi que te distrajiste y pudiste volver a lo que estabas haciendo.”

Estamos poniendo el foco en una capacidad que queremos que aprenda a reconocer en sí mismo.

Y cuando diga: “¡Pero ellos me distraen!”

No necesitás discutir con él.

Podés responder:

“Puede ser. Hay cosas alrededor que llaman nuestra atención y no siempre podemos controlarlas. Lo que sí podemos aprender es qué hacer cuando nos damos cuenta de que nos distrajimos. ¿Qué podrías hacer vos la próxima vez?”

Ahí devolvés al niño una parte de su capacidad de acción sin culpabilizarlo por distraerse.

PARA VOS, MAMÁ

No necesitás conseguir que tu hijo nunca vuelva a distraerse.

Y tampoco necesitás estar permanentemente detrás de él diciendo:

“Concentrate.”
“Prestá atención.”
“Terminá.”

Podés empezar por algo mucho más pequeño:

Ayudarlo a reconocer cuándo su atención se fue y enseñarle a encontrar el camino de regreso.

Esta herramienta no sustituye los apoyos educativos o profesionales que un niño pueda necesitar cuando existen dificultades persistentes de atención.

Es simplemente un primer recurso para empezar a trabajar en casa.

Y a veces tener un primer paso claro es justamente lo que necesitamos para dejar de sentir que no sabemos qué hacer.

¿Sentís que necesitás algo más específico para tu hijo?

Cada niño se distrae de manera diferente y no todas las estrategias funcionan igual para todos.

Si sentís que ya probaste muchas cosas y seguís sin saber qué necesita específicamente tu hijo, escribime  por WhatsApp 092555969

Podemos conversar sobre tu situación particular y ayudarte a identificar cuál podría ser el próximo paso.

 

Silvia Aguirre

@centrosabama