¿Sacar buenas calificaciones? ¿Terminar primero una tarea? ¿Recibir felicitaciones de sus padres o docentes?
Muchas veces, sin darnos cuenta, los adultos asociamos el éxito de nuestros hijos con los resultados que consiguen.
Nos sentimos orgullosos cuando obtienen buenas notas, cuando aprenden rápidamente o cuando cumplen con lo que esperamos de ellos.
Pero ¿qué sucede cuando no consiguen esos resultados?
¿Dejan de sentirse capaces? ¿Comienzan a creer que no son suficientemente buenos?
Aquí aparece una pregunta que merece nuestra atención:
¿Estamos enseñando a nuestros hijos a buscar el éxito en la aprobación de los demás o a descubrir sus propias capacidades?
Cada niño necesita oportunidades para descubrir quién es, qué puede hacer y qué recursos tiene para superar sus dificultades.
Y ese descubrimiento no sucede solamente cuando un adulto le dice:
—¡Vos podés!
Sucede especialmente cuando el niño vive la experiencia de comprobarlo por sí mismo.
Imaginate esta situación.
Un niño está realizando una tarea escolar y encuentra una dificultad.
Se frustra, deja el lápiz y dice:
—¡No puedo!
Su madre, con la mejor intención, se acerca, le explica nuevamente y termina resolviendo parte de la actividad para ayudarlo.
El niño consigue terminar la tarea.
Pero ¿qué aprendió de esa experiencia?
Quizás aprendió que, cuando algo se vuelve difícil, necesita que otra persona encuentre la solución.
Ahora imaginemos otra respuesta.
La madre se acerca y le pregunta:
—¿Qué parte sí pudiste hacer?
—¿Dónde empezaste a tener dificultad?
—¿Qué podrías intentar ahora?
El niño observa su trabajo, piensa, prueba una alternativa y consigue avanzar.
Tal vez no termine toda la tarea. Tal vez necesite ayuda.
Pero acaba de experimentar algo muy importante:
Descubrió que puede participar activamente en la solución de sus dificultades.
Y esa experiencia comienza a construir confianza.
En Centro Sabama trabajamos desde una idea fundamental:
No se trata solamente de conseguir que el niño mejore su conducta o sus resultados. Se trata de ayudarlo a desarrollar los recursos que necesita para dirigir su propio aprendizaje y sus decisiones.
Un niño no necesita ser el mejor de su clase para sentirse exitoso.
Necesita experimentar que puede aprender, superar dificultades, tomar decisiones y construir nuevos recursos.
Necesita descubrir que equivocarse no significa ser incapaz.
Y necesita adultos que sepan acompañarlo sin quitarle la oportunidad de descubrir su propio potencial.
Porque cuando un niño reconoce lo que es capaz de hacer, comienza a construir algo que ninguna calificación puede garantizar:
La confianza en sí mismo.
Y quizás ese sea uno de los descubrimientos más importantes de su infancia:
«No necesito saber hacerlo todo. Puedo aprender».
💙 Centro Sabama — Acompañamos a las familias para que cada niño descubra sus capacidades y aprenda a confiar en ellas.
Silvia Aguirre
Centro Sabama



