¿Hay alguien ayudando a estos niños a desarrollar sus altas capacidades?

Young boy learning to paint with teacher's guidance during art class.

Si tenés un hijo en edad escolar al que le hicieron una evaluación diagnóstica porque se distrae o presenta dificultades de atención en clase, quiero pedirte que prestes mucha atención a este dato.

No lo digo yo.

Lo dice, de forma textual, la evaluación diagnóstica de niños que son derivados por presentar supuestos «problemas de aprendizaje».

Quiero que leas con atención el resumen final de estos informes y te hagas la siguiente pregunta:

¿Hay alguien ayudando a estos niños a desarrollar sus altas capacidades?

Niño de 8 años al momento de la evaluación: «Su nivel cognitivo muestra una capacidad por encima de la muestra normativa para comprender y relacionar ideas complejas, trabajar eficientemente con contenidos abstractos, extraer conclusiones lógicas mediante procesos de deducción e inducción y resolver problemas novedosos.»

Niño de 8 años al momento de la evaluación: «Presenta un muy buen nivel intelectual, con desempeño excelente tanto en tareas de inteligencia verbal como visomotriz, ubicándose en la categoría de superdotación intelectual.»

Niño de 6 años al momento de la evaluación: «Presenta un desempeño intelectual superior al resto de sus compañeros.»

Después de leer esto, quiero compartir una reflexión.

Es muy difícil que un niño desarrolle confianza en sí mismo si crece creyendo que tiene un problema de aprendizaje.

No estoy diciendo que las evaluaciones sean malas.

Todo lo contrario.

Pueden aportar información muy valiosa.

El problema aparece cuando el niño deja de verse a sí mismo y comienza a verse únicamente a través de un diagnóstico, dejando de lado todo su potencial.

Cuando empieza a pensar:

«Yo soy el que no puede.»

«Yo soy el que se distrae.»

«Yo soy el problema.»

Y eso tiene un enorme impacto en la construcción de su identidad.

Entonces aparece una pregunta muy importante:

¿El problema es realmente la falta de atención… o estamos mirando solo una parte de la realidad?

Durante mi viaje a Egipto hubo una palabra que escuché una y otra vez:

Dualidad.

Los antiguos egipcios entendían que la realidad solo puede comprenderse cuando somos capaces de integrar dos miradas.

Y creo que esto también ocurre cuando observamos la evaluación diagnóstica de un niño.

Por un lado, tenemos la información sobre aquello que hoy le cuesta y sobre lo que el sistema educativo espera de él.

Pero, por otro lado, también aparece algo que muchas veces pasa desapercibido:

Su inteligencia.

Su potencial.

Su esencia.

Todo aquello que el propio informe describe como un nivel superior al promedio.

Si solo miramos la dificultad, vemos una parte de la realidad.

Pero si también aprendemos a mirar su potencial, comenzamos a descubrir quién es realmente ese niño.

En Centro Sabama creemos que la falta de atención muchas veces no es el verdadero problema.

Es un síntoma.

El verdadero riesgo es que, mientras todos intentan corregir su conducta, el niño deje de creer en sí mismo.

Porque un niño que pierde la confianza comienza a depender cada vez más de lo que otros piensan sobre él.

En cambio, un niño que aprende a confiar en sí mismo desarrolla la fuerza para enfrentar desafíos, equivocarse, aprender y volver a intentarlo.

Y esa confianza vale mucho más que cualquier calificación.

Por eso, hoy quiero dejarte una pregunta:

Más allá de lo que dice la evaluación…

¿Qué está aprendiendo tu hijo a creer sobre sí mismo?