La colina
simboliza el lugar elevado donde habita
desde el cual todo toma forma.
Y quizás lo más interesante es recordar que,
según esta enseñanza, esas mismas capacidades también
Kom Ombo es único entre los templos egipcios porque está dividido en dos partes perfectamente simétricas,
representando la dualidad y la necesidad de integrar ambos polos para alcanzar el equilibrio.
Está dedicado a dos divinidades:
La enseñanza que más me llevé de este templo es que no podemos volar alto negando nuestras sombras ni rechazando nuestros miedos.
Primero necesitamos reconocerlos, atravesarlos e integrarlos.
Porque muchas veces los límites más difíciles de superar no están afuera.
Están dentro de nosotros 




