No es lo que le pasa a tu hijo… es dónde tiene puesto su foco de atención.

Young caucasian child with red hair in a meditation pose indoors, promoting relaxation and healthy lifestyle.

No es lo que le pasa a tu hijo… es dónde tiene puesto su foco de atención.
Mi hijo se despierta.
Tiene la nariz congestionada…
le están saliendo granos en la cara…
ayer se cortó el pelo y, aunque a mí me encanta cómo le quedó,
él no se siente cómodo con su nuevo estilo.
Son las 7:30 de la mañana…
y aunque intenta disimularlo, su cara lo dice todo:
👉 hoy… el horno no está para bollos.
Y mientras lo observo, me doy cuenta de algo.
Tiene todo su foco puesto en eso que no quiere:
Un pensamiento que está destruyendo inconscientemente su realidad, que acarrea una emoción que le hace sentir mal, que a su vez genera que reaccione automáticamente y tome una decisión que lo hará sentir culpable.
Y no… eso no está mal.
Tampoco es un problema.
Es, en realidad, el paso previo a algo mucho más importante:
su crecimiento personal y su identidad.
¿Dónde está el verdadero riesgo?
👉 En quedarse ahí.
En sostener ese pensamiento ilusorio, que le hace daño y que tiene la capacidad de cambiarlo,
En quedarse atrapado en una emoción que lo debilita y de la cual puede elegir dejar ir.
Y ahí es donde entro yo como mamá,
No para decirle “no pasa nada”…
ni para apurar su proceso.
Sino para acompañarlo desde mi confianza y seguridad que puede conseguir lo que desea cuando aprende a enfocar en lo que quiere lograr como meta personal.
Estas son algunas claves que me ayudan en esos momentos:
✨ Pensar y sentir lo que no quiero… no es el problema.
Es el inicio del cambio. Para saber lo que quiero necesito antes pasar por lo que no quiero.
✨ El problema es quedarme ahí, sin salir. (Creyendo que no puedo)
✨ Cuando son chicos, es más fácil ayudarlos a ponerle nombre a lo que si quieren
y mostrarles que siempre existe un camino, y si no existe tiene el potencial de crearlo por si mismo.
Y hay algo muy simple que podés hacer para entrenarlo en este pensamiento:
Agarrar una hoja.
Dividirla en dos.
👉 De un lado: todo lo que no quiere.
👉 Del otro: todo lo que sí quiere en relación a lo que no.
Porque para encender la luz…
necesitás ambos polos.
Y esto aplica en todas las áreas de nuestras vidas.
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Un abrazo
Siliva