¿Qué sucede si un compañero de clase no quiere o no le importa…
hablarle bien,
jugar en el recreo,
o pedir disculpas a mi hijo/a?
Muchas veces ponemos el foco en lo que “el otro” debería hacer
y esperamos que algo cambie y mejore la convivencia.
Pero…
¿Qué pasa si la espera se alarga y el otro no quiere, no puede o no le importa cambiar?
Entonces aparece una pregunta más importante:
¿Qué puede hacer mi hijo en esta situación donde su compañero no mejora su actitud?
¿Alguna vez imaginaste que pueda mejorar sus vínculos
sin depender de lo que hagan los demás?
¿Qué tenga la capacidad de elegir con quién relacionarse
y construir su propio espacio sin depender de la opiniones de sus compañeros?
Porque un niño con confianza en sí mismo
no depende de la aprobación de sus compañeros.
No se queda esperando ser aceptado.
Empieza a crear sus propios vínculos.
Y desde ese lugar, algo cambia:
Deja de sentirse rechazado…
y empieza a rodearse de mejores amigos
porque se siente capaz.
Educar no es solo enseñar a convivir con otros.
También es enseñar a no depender de ellos
para sentirse bien.
Porque cuando un niño confía en sí mismo,
no espera que el otro cambie…
elige cómo quiere sentirse en cada situación.
Un abrazo
Silvia Aguirre
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