
Para ti madre, que necesitas un cambio y no sabes por dónde empezar…
Algunas preguntas para reflexionar juntas:
✨ 1. Cuando juzgues a tus hijos, a tu pareja, a tu familia hazlo como si fuera “un espejo” que tienes frente a ti.
Si algo en particular te molesta , no te quedes mirando a la persona que tienes frente a ti,
pregúntate: ¿qué me está mostrando esta situación.. a mi?
✨ 2. No juzgues al niño, observa la relación que tienes con “la situación”.
El niño no “es” el problema.
El desafío está en descubrir que necesitas tu como madre que fortalecer para establecer tus propios límites y transformar tu entorno en un ambiente positivo (Recomiendo el libro El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl. )
✨ 3. Aquello que te incomoda, habla de algo “interno” no resuelto.
Muchas veces lo que más irrita…es justamente lo que todavía no logras resolver dentro de ti, y lo ves fuera, mostrándotelo como un espejo. (pregúntate: contra que choco/ que me frena que aún no logro mejorar esta situación)
✨ 4. No podemos cambiar a nuestros hijos, (de hecho querer cambiar al otro es un acto egoísta) pero sí puedes transformar positivamente el ambiente que te rodea.
Cuando cambias el desde donde miras y la forma en que miras a tu alrededor, tu entorno también cambia.
✨ 5. No te adaptes a lo que hay… ¡transfórmalo!
No estamos para sobrevivir el día a día,
tienes la capacidad de crear una experiencia distinta todos los días.
✨ 6. La realidad de tu hogar y tu familia se construye desde el pensamiento…
Cuando juzgas una situación, cuando la condenas, cuando la niegas,…te debilitas
Cuando aprendes a verte como “responsable” (no “culpable”) de salir de la situación negativa en la que te encuentras inmersa, tienes la llave mágica que abre nuevas puertas a otras realidades.
“Si quieres cambiar tu realidad necesitas cambiar tu forma de pensar”
Carlos Skliar: (texto extraído de la web) ¿Y si el otro no estuviera ahí? Porque sin el otro no seríamos nada (y a no confundir esta frase con aquella otra que se pronuncia habitualmente en los entierros); porque la mismidad no sería más que un egoísmo apenas travestido. Porque si el otro no estuviera ahí sólo quedaría la oquedad y la opacidad del nosotros, la pura miseria nuestra, el propio salvajismo que ni siquiera es exótico. Porque el otro ya no está ahí, sino aquí y en todas partes; inclusive donde nuestra pétrea mismidad no alcanza a ver.
Si quieres profundizar más sobre estos temas puedes ingresar a este enlace: https://centrosabama.com/
Un abrazo
Silvia Aguirre


