Cuando esperás…. si cuando esperas que algo cambie afuera…
y nada cambia.
Esperás que tu hijo mejore su conducta
Que te escuche.
Que te preste atención.
Que responda distinto.
Y mientras tanto… te cansás.
Pero hay algo que cambia todo:
El “milagro” en tu hogar no pasa por esperar…
Pasa cuando dejás de esperar…
y actuas, haciendo algo diferente.
Y sí, lo sé.
No sabés qué otra cosa hacer diferente.
Es normal.
A mí también me pasó.
Durante mucho tiempo creí que no podía cambiar mi entorno
si el otro no cambiaba.
Que dependía de mi hijo, de mi pareja,
De su actitud, de su gesto,
De lo que ellos hicieran o dejaran de hacer.
Hasta que me hice la siguiente pregunta:
¿Y si él no quiere?
¿Y si no puede?
¿Y si no sabe?
¿Qué hago yo entonces? ¿Esperar?
Ahí entendí LA CLAVE:
No vemos la realidad como es.
Vemos la realidad como aprendimos a verla y por eso dependemos de los demás.
Lo que ves en tu hijo, en tu pareja,
no es solo lo que ellos son…
es lo que tu mente interpreta.
Lo que te dijeron tus padres.
Tus maestros.
La forma en que aprendiste a ver y vivir el mundo.
Y desde ahí, sin darte cuenta,
interpretas…
y también juzgas la realidad.
Pero… ¿y si eso no fuera verdad?
Entonces la pregunta que ahora me hago es:
¿Qué estoy viendo realmente cuando miro a mi hijo?
¿Estoy viendo la realidad…
o lo que mi mente considera es la realidad?
Si querés transformar y vivir realmente un milagro en tu hogar,
el cambio no empieza afuera.
Empieza en tu forma de mirarte..
Dejar de escuchar esa voz automática
que te repite incansablemente que nada va a cambiar.
Porque los cambios no suceden por arte de magia.
Los tenes que generás vos.
Y cuando tu lo generas en ti y transformas tu entorno,
tus hijos aprenden a transformar el suyo.
Puedes aprender como transformar tu entorno aquí: https://centrosabama.com/
Un abrazo
Silvia Aguirre



