Hay algo que agota mucho a las madres…
y casi nunca se habla de esto.
Esperar que algo cambie afuera.
Que tu hijo cambie.
Que el entorno cambie.
Que las cosas “se acomoden”.
Y mientras tanto… hacés de todo.
Intentás, explicás, insistís…
pero en el fondo, estás esperando.
¿Y qué pasa si eso que esperás
no cambia?
Si el otro no puede,
no sabe,
no quiere cambiar…
Entonces aparece el cansancio.
Porque estamos mirando al lugar equivocado.
Nos enseñaron que primero hay que ver para creer.
Pero en la práctica, funciona al revés.
Primero tenés que creer en vos.
En tu forma de mirar.
En lo que estás construyendo.
Y desde ahí,
empezás a ver algo distinto.
Porque no ves la realidad tal cual es…
ves la realidad según cómo la estás mirando.
Entonces te pregunto:
¿Qué estás viendo hoy cuando mirás a tu hijo?
¿Y desde qué lugar lo estás mirando?
Si querés una realidad diferente en tu familia,
no alcanza con esperar.
El cambio empieza en vos.
No es magia…
pero sí empieza con una decisión.
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Si necesitas ayuda puedes ingresar aqui: https://centrosabama.com/
Un abrazo
Silvia Aguirre



